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Albert Einstein para todos

Espero que este librito depare a más de uno algunas horas de alegre entretenimiento y el Einstein divulgador
El párrafo de la entradilla no es el subtítulo de ningún libro de cuentos infantiles, forma parte del prólogo escrito por Albert Einstein para la edición de 1916 de su obra “Sobre la Teoría de la Relatividad Especial y General”, cuyo primer apartado inicia así: “Seguro que también tú, querido lector, entablaste de niño conocimiento con el soberbio edificio de la geometría de Euclides y recuerdas, quizá con más respeto que amor, la imponente construcción por cuyas escalinatas te pasearon durante horas sin cuento los meticulosos profesores de la asignatura…”

Einstein divulgador

La sencillez con la que el sabio se interesa en divulgar sus descubrimientos se confirma cuando asegura que para entender el texto de su teoría, “la lectura exige una formación de bachillerato y no poca paciencia y voluntad por parte del lector” y nos anima a intentarlo:”el autor ha puesto todo su empeño en resaltar con la máxima claridad y sencillez las ideas principales…” Para lograr su propósito, utilizó ejemplos con situaciones cotidianas e incluso divertidas, como la descripción del ferrocarril en movimiento, un ejemplo clásico de la divulgación, en el que se apoyó para formular los conceptos de espacio y tiempo en la mecánica clásica:

“Supongamos que estoy asomado a la ventanilla de un vagón de ferrocarril que lleva una marcha uniforme, y dejo caer una piedra a la vía, sin darle ningún impulso. Entonces veo (…) que la piedra cae en línea recta. Un peatón que sea testigo de la fechoría desde el terraplén observa que la piedra cae a tierra dibujando un arco de parábola…”

Más adelante, en el apartado sobre el concepto de tiempo en la física, empieza diciendo: “Un rayo ha caído en dos lugares muy distantes A y B de la vía…” y después expone el tema de las dimensiones del espacio con este párrafo inicial: “El no matemático se siente sobrecogido por un escalofrío místico al oír la palabra ‘cuatridimensional’, una sensación semejante a la provocada por el fantasma de una comedia”. Hay que recocer que la formación continua de este científico siempre fué la más avanzada a sus tiempos, él se preocupó de formarse en diferentes disciplicas para tener una perspectiva más amplia de la vida.

Un ejemplo más de su interés en 'el gran público' es este párrafo de su teoría de la relatividad general:

“Como cuerpo de referencia nos imaginamos un espacioso cajón con la forma de una habitación; y suponemos que en su interior se halla un observador pertrechado de aparatos. Para él no existe ninguna gravedad. Tiene que sujetarse con cuerdas al piso, so pena de verse lanzado hacia el techo al mínimo golpe contra el suelo”.

¿Por qué no nos dieron a leer este librito cuando estudiábamos en la secundaria? Para interesarnos, los profesores de física podrían habernos explicado que las formulaciones de Einstein fueron producto de un pensamiento complejo, pero a la vez sencillo; que constantemente se hacía preguntas (desde las nervaduras de la hoja de un árbol hasta las estrellas titilando en las noches); que la idea de su tesis de doctorado surgió en su mente mientras servía azúcar en su taza de café y que así, más o menos como se agita el café dentro de una taza, le dio la vuelta a las ideas centrales que, a inicios del siglo XX, explicaban los principales elementos constitutivos de la vida física en el planeta y en su espacio exterior: la luz, el espacio, el tiempo, la masa, la energía y la gravitación.

El fin del absoluto y las teorías de la relatividad

La "teoría de la relatividad especial" predice la conducta de los objetos que se mueven en un ambiente “especial”, sin gravedad: el espacio vacío. A esta teoría corresponde la famosa ecuación E=mc2, la cual significa que masa y energía son equivalentes y que pueden convertirse entre sí (c es la velocidad de la luz). Por otra parte, la "teoría de la relatividad general" propone que la gravedad es una propiedad de espacio, tiempo y masa, y no una fuerza de atracción entre los cuerpos y que la presencia de un campo gravitacional se debe al espacio-tiempo que se curva alrededor de un cuerpo.

Desde la formación de Einstein acabó con la idea de “lo absoluto” e introdujo la de “lo relativo”: todo depende del marco de referencia: al usar distintos marcos de referencia surgen medidas totalmente distintas. No es lo mismo mirar la caída de una piedra desde dentro de un tren en movimiento que desde fuera en un punto estático. Los productos de su pensamiento significaron un avance revolucionario para la filosofía, para la investigación científica y, años después, para la tecnología.

Albert Einstein es un prodigio que puede servir de ejemplo en muchos sentidos. Anímense a leer su librito. Seguro "le deparará, a más de uno, algunas horas de alegre entretenimiento”.

Tags: cientico   Einstein   formacion   

por lauralaura, 21:52 29/01/2017